sábado, 24 de octubre de 2009

A los 4...

El sol atraviesa con espadas de luz aquel frasco donde sembraste tu primer frijol. La semilla bostezó un prolongado verde. Sentado en solitario representabas el mundo de las formas con Play-Doh. Te aburres de pegar bolitas hechas de con papel de china. En algún momento giras el rostro para darte cuenta de que existe algo misterioso en aquellos seres bonitos que no usan pantalón. Intuyes que algo importante esconden bajo ese cono de tela invertido. Te decides, buscas un cómplice, esperas a que salga del aula aquella mujer que emula ser tu madre.

Recorres en marcha de serpiente cada uno de los pupitres. A detalle observas cada uno de los calzones, (Notas alegremente que los dibujos adheridos a la tela, corresponden a aquellos personajes que salen en las caricaturas) , ¿Qué clase de imán guardan debajo? Te preguntas. Intrigado, formulas teorías, desarrollas técnicas para seguir haciéndolo, (¡Upss! crayón al piso o ¡chin! tijeras al suelo) perfeccionas infinitas mañas. Con el tiempo la actividad lúdica evolucioná. Resuelves parcialmente el enigma cuando bajas el primero. No obstante la pregunta permanece intacta: ¿Mujer, qué misterio ocultas debajo de tus bragas ?

1 comentario:

Elizabeth Sobarzo dijo...
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